Fundación de la Escuela de filosofía del Ateneo

Os extendemos este anuncio e invitación que nos envía el profesor Lastra:

"Queridos amigos: me alegra anunciaros la fundación de la Escuela de Filosofía del Ateneo de Valencia, que empezará a celebrar sus cursos en noviembre. Tenéis toda la información en este enlace:

Escuela de filosofía del Ateneo

Espero que sea de vuestro interés. Para quienes formamos parte de esta escuela poco común representa una nueva oportunidad para manifestar nuestra disposición a aprender.

Con afecto,
Antonio Lastra."

La Torre del Virrey. Instituto de Estudios Culturales Avanzados Apartado de Correos 255
46183 l'Eliana (Valencia), España.
Tel. 699271396
E-mail: antoniolastra@latorredelvirrey.es



 Presentación: Escuela de Filosofía del Ateneo 

«Con la palabra española “escuela” (Escola en valenciano, School en inglés, Schule en alemán, École en francés, Scuola en italiano) recordamos la palabra griega σχολή, que los romanos traducirían al latín por otium. Σχολή significa tiempo libre, ocio. Al convertirse en “escuela”, σχολή nos recuerda que el mejor uso que los seres humanos le pueden dar al tiempo libre, al ocio, es el de estar dispuestos a aprender y que la negación del ocio —el nec-otium, el negocio— es una interrupción de las enseñanzas. En la Apología de Platón, Sócrates dice que necesita σχολή para seguir con sus investigaciones cuando la ciudad le propone que abandone la filosofía. En el sentido más noble de la palabra, “escuela” significa tanto estar dispuesto a aprender como disponer del tiempo. Que ese tiempo haya que dedicarlo primordialmente al ser humano señala que la “sabiduría humana” (ἀνθρωπίνη σοφία) es menos un logro que una aspiración e incluso una obediencia: conocernos a nosotros mismos requiere saber antes si es posible que los seres humanos —acuciados por la falta de tiempo, por la negación del ocio— lleguen a conocerse a sí mismos. Una de las finalidades de una Escuela de Filosofía es la de ganar tiempo para la enseñanza de las cosas humanas. 

 Que la palabra “Humanidades” haya quedado relegada al estudio de la antigüedad clásica se explica por la intuición de que la “sabiduría humana” no era en sí misma tradicional, de que tenía la frescura de los inicios. Comprender la tradición exige comprender primero el inicio, no tradicional, de la tradición. 

Una Escuela de Filosofía incluye tanto el estudio de la tradición de las humanidades como el estudio del inicio de esa tradición. Es, seguramente, esa ambigüedad fundamental respecto a la tradición lo que caracteriza el sentido de la filosofía en cualquier sociedad y especialmente en la sociedad moderna. Que la sociedad moderna se comprenda a sí misma como un nuevo inicio permite la comparación con el inicio más antiguo de la sociedad moderna. Leer los viejos libros puede convertirse en una actividad inesperadamente renovadora. 

 Que necesitamos aprender lo demuestra que vivamos en una sociedad —la sociedad española— que ha legislado repetidamente sobre la educación sin darle a ninguna de las reformas educativas el tiempo suficiente para desarrollarse. Nuestra impaciencia con la educación indica que nos hace falta tranquilidad. Cuando José Ortega y Gasset diseñó su Instituto de Humanidades lo puso “bajo el signo de la calma”. Que necesitamos recordar el significado de σχολή lo demuestra, por otra parte, la obscenidad de convertir el ocio en una industria, en un negocio. 

Con paciencia, con tranquilidad, con calma, el proyecto de una Escuela de Filosofía del Ateneo Mercantil de Valencia consiste en tener tiempo para pensar en la realidad o realidades en las que vivimos. Conscientes de la instrumentalización de la ciencia y de la especialización de la técnica, querríamos que la palabra “Filosofía” nos devolviera algunas percepciones esenciales respecto a lo que, como seres humanos, queríamos y queremos saber de nosotros mismos y de un mundo, paradójicamente, cada vez más humano y menos habitable. En la medida en que la sabiduría humana ha encontrado expresión en una serie de textos que han pautado la reflexión humana hasta el presente, tanto en su contenido como en su forma, aprender a leer esos textos es uno de los objetivos prioritarios de la Escuela de Filosofía, cuyas actividades han de llenar las lagunas que un sistema educativo en permanente estado de transformación va dejando a su paso. Por medio de conferencias, seminarios y cursos dirigidos a lo que, desde la Ilustración, se ha llamado “el público entero de un mundo de lectores” (der ganze Publikum der Leserwelt) y en colaboración con otras instituciones académicas y de la sociedad civil, la Escuela de Filosofía tiene una función tan conservadora como anticipativa. La verdad es lo que no se olvida. 

Antonio Lastra 
Director»

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